Lily Rader ha tenido el honor de ser elegida para convertirse en la putita del príncipe de un país africano que está de viaje por Estados Unidos. En cuanto llega a la casa donde está alojándose la zorrita recibe una serie de azotes en su culito blanco por parte del ayudante del mandamás y después entre los dos se la follan muy duro. La revientan atravesando ese chochito rosado y puro que tiene la guarra, dándole tanta polla que en todo momento se la ve a punto de estallar, porque sus agujeros son demasiado pequeños para los pedazo de rabos que tienen.