Hasta ahora no se llevaban muy bien, pero cuando madre e hijastra descubren que las dos son unas pedazo de putas, la relación comienza a mejorar. La teen se encuentra a su madrastra comiendo la polla del hijo de los vecinos y le dice que se puede ir y dejarles tranquilos o unirse para que se lo follen las dos. El vecino es el qye más beneficiado sale porque hace inun trío de lo más morboso y disfruta clavando su polla a la madura con el cuerpazo perfecto y a una de las adolescentes más viciosas con las que se ha llegado a encontrar.