Melissa Lynn es tan puta que no se puede resistir a comerle la polla al novio de su hija mientras los dos están estudiando en casa. Al principio solo disfruta comiendo su joven rabo, pero después aprovechando que el novio manda a su chica a buscar unos papeles, la madre va más allá, le pone el coño en la cara para que se lo chupe y se abre de piernas con la intención de que la folle. Tienen unos minutos antes de que vuelva la hija para follar de forma salvaje con un polvazo brutal en el que el chico atraviesa el coño de la madura mientras ella se toca el clítoris para correrse.