Pasarse mucho tiempo sin que nadie la penetre, porque su marido ya dejó de meterle polla hace meses, lleva a que esta perra madura se convierta en la puta obediente de su hijastro. Tenía totalmente claro lo que iba a hacer aprovechando que los dos están solos en casa un fin de semana. Se presenta ante el hijastro y le dice que se ha comprado una correa y que está deseando que él la trate como una perra que solo sirve para follar, y que desea que se la folle sin descanso. El hijastro la pone a chupar polla y luego se la folla con fuerza tirando de la correa para que vea lo puta que es.