Que su madre se pase el día cachonda como una perra y que además sea tan buena madre que se preocupa por su hijo en todo momento, llevan a que la zorra termine arrodillada con la polla del chaval metida en la boca. La muy zorra quiere resolver dos problemas al mismo tiempo. Por un lado animar a su hijo, que está muy triste últimamente. Y por otro, tener el sexo que no le da su marido, que ya es viejete y el hombre se queda dormido a las primeras de cambio después de haberse corrido a los dos minutos.