Hasta ahora esta tía nunca se había planteado follarse a su compañero de piso porque los dos mantienen una relación cordial, sin más. Pero un día llega a casa antes de la hora y se encuentra al tío con unas gafas de realidad virtual pajeándose mientras está viendo porno. Ahí es cuando la tía flipa porque no se imaginaba que el chaval tenía ese pedazo de pollón y sin pensárselo dos veces se pone a hacerle una mamada. Se la chupa bien y luego le quita las gafas para que vea cómo van a follar y cómo le va a reventar su coño de puta que quiere polla gorda.