Cuando se despierta este hombre lleva un calentón de tres pares de cojones y no hay manera de que la polla se le baje. Ante la situación su hija, que ve cómo la tiene y no quiere que siga sufriendo, le ofrece su coño. Le hace una chupada con la que aún se la pone más dura y ella misma se sube encima del rabo para que profundice en su chochito y llegue hasta el fondo. La tiene tan gorda y grande que a la hija le da un placer tremendo estando atravesada con la polla de su padre, que se la folla hasta correrse dentro.