Castigarla follándosela duro es una de las cosas que hasta ahora no había hecho este padre para educar a su hija. Pero después de que la pille tocándole las botellas de alcohol, le dice que eso no puede ser y que tiene que aprender la lección para no hacerlo de nuevo. Le da unos azotes en el culo y le dice que eso no es suficiente y que tiene que comerle la polla para ver si así la perdona. Pero eso tampoco es suficiente y lo que hace a continuación es follársela a fondo, reventándole el coñito mientras la escucha gemir de placer.